El turno del viernes no se acababa nunca. Maca estaba nerviosa, el día antes había ido a comprar comida y preparado hasta tres veces la bolsa de la ropa. Se sentía como una quinceañera ante un viaje de fin de curso. No quería dejar ningún detalle al azar, incluso le había comprado un par de guantes a Esther, siempre se quejaba de que tenía las manos frías. Eran muy bonitos, de lana roja y con un dibujo nórdico en blanco.
 
Esther había estado soñando despierta casi toda la noche, imaginando cómo sería estar con Maca durante un fin de semana, las dos solas. 
 
Maca entró en el vestuario de enfermeras. Esther se estaba cambiando.
 
– Hola, cómo lo llevas? Estás lista?
– Si, dame cinco minutos.
– Vale… Ayer compré un poco de comida, supongo que no habrá nada en casa. La tengo en la nevera, voy a buscarla.
– Habrá caviar y champán a nuestra llegada?, bromeó Esther.
– Ja ja! Quién es la pija ahora? Ten, te he comprado esto…
– Para mí? Qué es?
– Abrelo, supongo que los vas a necesitar.
– Oh! Son preciosos, me encantan! Gracias!!!
 
Esther le dio un beso en la mejilla a Maca, tenía los ojos brillantes. A Maca le dieron ganas de besarla otra vez, pero se contuvo. No quería que nadie las pillase en el hospital.
 
– Voy a buscar la comida y te espero en el muelle.
– Vale, ahora vengo.
– Esther… gracias por venir.
 
Maca cerró la puerta tras de sí y Esther sonrió de oreja a oreja, cuánto le gustaba esa mujer!
Terminó de prepararse y fue a firmar la salida. 
 
– Ya te vas?, preguntó Teresa.
– Sí, Maca me espera afuera.
– Pues nada, que os lo paséis muy bien. Ya me gustaría irme a la sierra a mí también!
– En otra ocasión, Teresa. “Tres son multitud”.
– Qué quieres decir?
– Nada, cosas mías, sonrió Esther. Nos vemos el lunes. La besó en la mejilla.
– Huy? Y esto por qué?
– Porque estoy encantada de la vida, Teresa.
– Pues hala, a disfrutar! Hasta el lunes!
 
Maca estaba esperándola en la entrada. 
 
– Teresa no te soltaba, eh?
– Es que se preocupa por mí, sonrió Esther.
– Ah, sí? Pues ya somos dos.
 
Pusieron los paquetes en el maletero y subieron al coche.
 
– No corras mucho, eh?
– No seas miedica Esther, que no vamos en moto. Además, seguro que habrá cola en la autopista. Con este tiempo, seguro que todos se van de fin de semana. Te importa si pongo un poco de música?
– Claro que no.
 
Sonaron las notas de un recopilatorio de Presuntos Implicados, el grupo favorito de Maca.
 
– Son Presuntos? Me encantan, dijo Esther.
– A mí también.
 
Se dirigieron hacia la autopista, mientras oían a Sole Giménez cantando “Sed de amor”…