Category: identidad


…tal vez un spin off, proximamente? ūüėÄ



No me compraría nunca un disco suyo, pero el chico me ha caído siempre muy bien.
Ayer se publicó este comunicado oficial, donde se declara homosexual (aunque muchos de nosotr@s lo intuyeramos desde hace tiempo, sobre todo desde que parece el sosias de George Michael). Felicidades, Ricky!

Descubrí hace poco, y de causalidad, esta webradio hecha desde Barcelona:

Hay iconos que no pasan nunca de moda. Greta Garbo es un claro ejemplo de mujer independiente, misteriosa, inalcanzable y, al mismo tiempo, vulnerable y tímida.

Pocos personajes de su corta filmograf√≠a la describ√≠an como mujer sometida al var√≥n o gal√°n de turno. Era ella la que tomaba las riendas de la situaci√≥n, algo muy moderno en los a√Īos 30. Me gusta especialmente en “La Reina Cristina de Suecia” y “Ninotchka”.

Greta Garbo ríe y no se moja Р20minutos.es.

Sean Hayes sale del armario y a nadie le sorprende.


>> Behind “The Movie Songbook”

La cantante de Texas, gran icono l√©sbico, nos regala un disco con sus temas favoritos de pel√≠culas. Es un homenaje a su amor por el cine y la m√ļsica. Por supuesto, estoy encantada de que haya incluido “Xanadu”, en una versi√≥n muy parecida a la original de Olivia Newton-John / Electric Light Orchestra y que fue el “leit motiv” de mi adolescencia bi.

>> Entrevista en afterellen.com

Esta agridulce cinta, remake del film italiano “Stanno tutti bene” (1990), cuenta con el aliciente de ver a Drew Barrymore como lesbiana-en-el-armario (no por mucho tiempo) y madre de un beb√©. Su novia no es otra que la Shane de “The L Word”, en un peque√Ī√≠simo papel (vemos m√°s su espalda que su cara).

Durante la promoci√≥n de la cinta, Robert De Niro confes√≥ que su padre, conocido pintor, se declar√≥ gay en los a√Īos cuarenta y abandon√≥ a su mujer (artista y poeta) y a sus hijos. De Niro se cri√≥ sin una figura paterna. Parece ser que su padre tuvo relaciones con el escritor Tennessee Williams y con el pintor Jackson Pollock.

LAS ACERAS DE ENFRENTE es un programa que aborda la cultura gay desde una perspectiva in√©dita, y tiene como meta fomentar la aceptaci√≥n y el respeto a la diversidad, desde un modo sensato y con sentido com√ļn.

LAS ACERAS DE ENFRENTE, presentado por Luis Antonio de Villena, es un programa con vocaci√≥n de llegar a la audiencia mayoritaria. Aunque aborde contenidos expl√≠citamente relacionados con la homosexualidad, no s√≥lo se dirige a gays, lesbianas y transexuales, sino a todos los ciudadanos abiertos a la comunicaci√≥n y al conociemiento de esta cuesti√≥n que, al igual que otros temas, como la inmigraci√≥n o la violencia dom√©stica, ata√Īen a toda la sociedad, pues est√°n directamente relacionados con las libertades fundamentales de los ciudadanos.
Escucha los podcasts en Radio Nacional de Espa√Īa – Radio 5

Ellas y nosotras

Maca se despert√≥ de buen humor. Hab√≠a so√Īado algo relacionado con Esther y, mientras desayunaba, sopes√≥ la idea de hacer alg√ļn avance. No sab√≠a a√ļn muy bien c√≥mo y d√≥nde. Sinti√≥ un agradable hormigueo el d√≠a en que Esther le explic√≥ que “se le daban fatal los hombres”, por eso brome√≥ con ella, dici√©ndole que, a lo mejor, una mujer la har√≠a m√°s feliz.
Esther le gustaba much√≠simo. No se hab√≠a sentido tan atra√≠da por nadie desde la ruptura con Azucena, casi un a√Īo antes. Esther la hac√≠a sentirse a gusto, tranquila, segura. Le hac√≠a gracia que la llamara “pija”, que se riera de ella. Qu√© diferente era de sus antiguas amistades de Jerez! Con ella no ten√≠a que fingir inter√©s por las insulsas conversaciones sobre ropa y temporadas de esqu√≠. Adem√°s, Esther era una colega de trabajo, pod√≠a entender perfectamente si estaba preocupada por un paciente o un diagn√≥stico.
 
Maca se arregl√≥ y maquill√≥ un poco m√°s de lo habitual, tal vez para sentirse un poco m√°s segura de s√≠ misma. Seguro que Esther le har√≠a alg√ļn comentario al respecto, y eso la hizo sonre√≠r.
 
La buscó con la mirada en el muelle del Central, pero no la vio. Teresa le dijo que Esther había llamado hacía una hora, había pasado una mala noche y no se sentía con fuerzas para venir a trabajar.
 
Qu√© decepci√≥n, pens√≥ Maca. No sab√≠a si llamarla al m√≥vil o no, tal vez estuviera descansando. Finalmente, decidi√≥ mandarle un sms: “Dice Teresa que est√°s enferma. Necesitas algo? Puedo pasarme por tu casa a la hora de comer. Un beso, Maca”.
 
Una hora m√°s tarde, recibi√≥ respuesta de Esther: “Perdona, ten√≠a apagado el m√≥vil. He pasado la noche con n√°useas, tal vez sea gripe intestinal. Gracias por preguntar”.
 
Maca leyó el mensaje dos veces. Esther no le había pedido nada, pero tal vez necesitase un jarabe para la náusea.
 
A las dos y media, sonó el interfono de la casa de Esther.
 
РSí?
РEsther, soy Maca. Te he traído un jarabe.
– En serio? Pasa, pasa…
 
Maca subió al tercer piso sin usar el ascensor. Estaba nerviosa, algo raro en ella.
 
– Hola, Maca.
РHola, cómo estás?
– No s√©, me siento rara… He tenido n√°useas toda la noche.
РNo estarás embarazada? Sonrió Maca, nerviosamente.
– Ja ja, eso ser√≠a un milagro! Pasa, no quieres sentarte? No ten√≠as que haberte molestado, pero gracias por el jarabe, no ten√≠a nada en casa. Ya se sabe, en casa del herrero…
– No te preocupes, he tardado dos minutos con la moto. Has comido algo que te ha sentado mal?
РNo sé, creo que no. No he pegado ojo en toda la noche.
– Bueno, lo mejor es que hoy te lo tomes con calma y hagas un poco de dieta blanda.
– Ya… Esto… Maca?
РSí?
– Gracias por preocuparte. Eres una amiga.
 
Maca la miró fijamente, la lengua se le había paralizado. Esther aguantó la mirada, intuyendo que Maca quería decirle algo.
 
РQué pasa?
– Esther… yo… a m√≠ me gustar√≠a ser m√°s que una amiga para ti.
– Ya… Esther la mir√≥ dulcemente, ruboriz√°ndose.
– Ya s√© que √©ste no es el mejor momento para hablar de esto, pero…
– No te preocupes… Maca, mira… esto es nuevo para m√≠… cuando me dijiste lo de tu relaci√≥n con¬†Azucena, yo… no s√©, me siento un poco confusa…
– Lo siento, no quiero presionarte. Yo… me siento muy bien a tu lado, me haces re√≠r, eres muy dulce…
РDe verdad piensas eso de mí?
– Claro…
 
Maca se acercó a Esther, besándola en la mejilla, lentamente. Con su mano derecha acarició levemente su cara. Esther permaneció inmóvil, sintiendo que toda la sangre de su cuerpo se había concentrado en la cabeza. Levantó timidamente la mano y acarició los largos cabellos de Maca. Permanecieron en esa posición unos segundos, hasta que Maca deslizó sus labios sobre los de Esther. Ambas se sintieron flotar. Maca le acarició la espalda sin dejar de besarla. El beso se hizo más profundo, Esther se sentía arder y, finalmente, se apartó.
 
– Est√°s bien?
– S√≠… yo… nunca me hab√≠a sentido as√≠…
– No quiero hacerte da√Īo, Esther.
– No me has entendido. Haces que me sienta tan bien…
 
Maca sonrió y la tomó de la mano.
 
– He de volver al hospital…
РYa lo sé, es tardísimo.
– Podemos hablar m√°s tarde.
– S√≠…
– Esther…
РYa lo sé, Maca. Yo siento lo mismo.